Hoy no voy a escribir sobre desarrollo. Voy a saltarme la temática general de este blog y voy a hablar sobre un artículo que se publicó en el País con la firma de Antonio Navalón en el que se habla de los Millenials. Sí, esa generación a la que yo pertenezco.

Antecedentes

Ayer, 12 de junio de 2017 se publica en el diario anteriormente citado una columna firmada por el señor (a falta de un calificativo mejor) Antonio Navalón cuyo título es ‘Millenials’: dueños de la nada.

En dicha columna se relatan los éxitos de las generaciones anteriores a ésta (con errores de concepto que voy a obviar en un alarde de generosidad) en contraposición al fracaso social que supone la generación Millenial, de la que dice no tiene un objetivo o propósito y vive “adormilada” en un mundo virtual.

Y es que, para muchos los millenials somos los responsables de la muerte de Chanquete, de la destrucción del sector inmobiliario e incluso de la victoria de Trump en las elececiones estadounidenses.

Este señor en su artículo dice muchas lindeces sobre mi generación, pero yo voy a listar las que más me preocupan citándolas.

  • “Son una generación que tiene todos los derechos, pero ninguna obligación”.
  • “Su falta de vinculación con el pasado […] son los rasgos que mejor los definen”.
  • “Aquellos millenials […] no tienen un programa, no tienen proyectos”.
  • “Solo tienen un objetivo: vivir con el simple hecho de existir”.
  • “Lo único que les importa es el número de linkes […] solo porque están ahí”.
  • “Quieren vivir del hecho de haber nacido”.
  • “No existe constancia de que ellos hayan nacido y crecido con los valores de civismo y responsabilidad”.

Impactante, ¿verdad? los millenials, según la información que yo saco de este extracto somos una generación de amebas que vivimos al margen de lo que nos rodea, que vivimos porque hay que hacerlo, pero que tampoco aspiramos a más porque nos falta un yo-que-sé que qué-se-yo (ambición).

Pues mire, señor Navalón, usted, además de no haberse documentado, tiene la inteligencia emocional y la empatía de una ameba. Le explico.

Los millenials

Soy millenial, y no elegí serlo. Yo no elegí nacer un 11 de noviembre de 1992, de la misma forma que no elegí ser varón o nacer en Sevilla la ciudad más bonita del mundo. Como soy millenial he tenido la oportunidad de vivir toda mi vida rodeado de millenials cosa que usted creo que no puede decir. He conocido millenials altos, bajos, feos, guapos, delgados, gordos, homosexuales, heterosexuales, transgéneros, cisgéneros, calvos, velludos… Vamos, una enorme variedad de ellos y, como norma general, tras contrastar los millenials que yo he conocido a lo largo de mi vida y los millenials que usted describe yo no conozco a esos millenials de los que usted me habla.

Mi generación es esa generación que, debido a las condiciones económicas en las que se encuentra el país, trabaja de sol a sol por un salario que no le alcanza para vivir. Es esa generación que lucha por mantener los derechos que se nos quieren quitar en lugar de los que deberíamos ganar. Mi generación es la que, en España, va a vivir peor que la anterior después de la posguerra. Mi generación es esa a la que rechazan en una entrevista de trabajo por estar sobrecualificado para un puesto. Mi generación es… Bueno, mejor dejo de seguir llorando por los traumas de mi generación. Pero además de todo eso, mi generación es esa generación que tiene que aguantar que cuñados insensibles como usted nos vengan diciendo que somos unos inútiles, que no tenemos ambición y que vamos a nuestra bola.

No señor

Yo pertenezco a esa generación a la que pertenece el premio Nobel de la Paz más joven de la historia. A esa generación a la que también pertenece el agente de la CIA que publicó documentos clasificados. A la misma generación que el campeón de diez torneos Roland Garros.

Mi generación, señor Navalón ha hecho cosas grandes. Mi generación lucha por un mundo mejor. Mi generación esta rompiendo con su arcáico estándar.

Quedando en segundos puestos en concursos de Arquitectura (estos eran compañeros de clase míos) el año de acabar la carrera, viajando como nunca y colaborando con la comunidad internacional como nunca se había visto antes, facilitando a los médicos el seguimiento de sus pacientes.

Yo no sé si usted puede estar orgulloso de su generación, después de lo citado yo puedo decir que estoy orgulloso (a pesar de no haberlo elegido) de ser millenial.

Y en cuanto a usted… Usted solo es un señor que tiene la boca muy grande, que escribe columnas sensacionalistas con el ánimo de ganar clicks, por clicks escribe y por clicks vive. ¿Es usted millenial?